El debate en torno a la Ley N° 21.362, conocida como la Ley Celíaca, ha reavivado la discusión entre el objetivo sanitario de la norma y sus posibles repercusiones en el mercado. Mientras el senador Ricardo Celis (PPD), autor de la iniciativa, defiende su esencia como herramienta de protección para las personas con enfermedad celíaca, una carta publicada en El Mercurio por una agrupación de pacientes advierte que la obligación de exhibir los productos libres de gluten en góndolas separadas podría generar un efecto contrario al deseado.
DEFENSA DEL AUTOR DE LA LEY
El senador Celis respondió a las críticas mediante una carta enviada al mismo medio, donde subrayó que la normativa tiene un origen sanitario y no comercial. Según el parlamentario, el propósito central es resguardar a quienes padecen esta enfermedad y garantizar condiciones más seguras para el consumo de alimentos sin gluten. En ese contexto, explicó que la Ley N° 21.362 busca facilitar la identificación de estos productos a través del artículo 9 bis, que exige su exhibición visible y en espacios de fácil acceso.
Celis también calificó como apresuradas las críticas que tildan la norma de “retroceso” o desincentivo para las marcas. Recordó que la legislación aún no ha entrado en vigencia —lo hará en 2027— y que, pese a ello, varias cadenas de supermercados ya han implementado voluntariamente la diferenciación de categorías para personas con intolerancias alimentarias.
CRÍTICAS Y EFECTOS EN LA INDUSTRIA
La controversia se originó con una carta de una agrupación de personas celiacas que advirtió que la obligación de ubicar los productos sin gluten en espacios separados podría reducir su exposición, perjudicar sus ventas y debilitar su posición competitiva. De acuerdo con la carta, esta medida ya estaría llevando a algunas empresas a retirar el logo que certifica la ausencia de gluten. Los firmantes señalaron que Chile estaría retrocediendo en lugar de avanzar con los países de vanguardia, y solicitaron revisar la aplicación práctica de la norma antes de su vigencia.
Frente a estas observaciones, el senador Celis recalcó que la legislación y su reglamento fueron elaborados en conjunto con organizaciones de pacientes, recogiendo una demanda histórica vinculada al acceso y la seguridad alimentaria. No obstante, reconoció que “toda política pública es perfectible” y que siempre será positivo abrir espacios de diálogo técnico entre pacientes, productores, especialistas y el comercio para evaluar mejoras.
ALCANCES DE LA LEY N° 21.362
La Ley N° 21.362 establece normas sobre el etiquetado, la publicidad y la venta de alimentos sin gluten, con el objetivo de que las personas con enfermedad celíaca, alergias o intolerancias alimentarias tengan acceso a productos seguros y bien identificados. La normativa exige que los fabricantes indiquen en los envases si el producto es libre de gluten, cumpliendo con el Reglamento Sanitario de los Alimentos y con un programa de buenas prácticas de fabricación definido por la autoridad sanitaria.
Además, los alimentos procesados sin gluten deben llevar la etiqueta “libre de gluten” junto al símbolo de una espiga tachada, en la parte frontal del envase. El artículo 9 bis, foco del debate, establece que los locales que vendan alimentos envasados secos etiquetados como libres de gluten deben colocarlos en góndolas, estantes o vitrinas exclusivas.
El senador Celis enfatizó que el foco debe mantenerse en el objetivo central de la ley: brindar mayor seguridad y mejores condiciones de vida a quienes padecen celiaquía. Sin embargo, la polémica deja abierta la interrogante sobre cómo equilibrar la protección sanitaria con la dinámica del mercado, un desafío que probablemente requerirá ajustes antes de la entrada en vigencia definitiva de la norma.
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
