El debate en torno a las proyecciones de deuda pública ha tomado un giro técnico luego de que el Ministerio de Hacienda denunciara inconsistencias en los informes del gobierno anterior. Mientras la cartera fiscal habla de un “error”, los expertos consultados apuntan a cambios significativos en los supuestos contenidos en los cuadros de fuentes y usos de los Informes de Finanzas Públicas (IFP), específicamente en partidas denominadas “bajo la línea”.
El ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, afirmó que en el IFP del cuarto trimestre de 2025 no se incluyó deuda por unos US$10.500 millones para el período 2026-2030. Corregida esa omisión, la deuda pública superaría el límite del 45% del PIB en 2028, llegando a 45,4%, y alcanzaría el 46,5% en 2030. Quiroz calificó la inconsistencia como de “alguna relevancia sustantiva” y anunció una investigación interna en la Dirección de Presupuestos (Dipres).
Sin embargo, los analistas fiscales matizan la calificación de “error” y concentran su atención en las modificaciones que experimentaron ciertos ítems entre el IFP del tercer y cuarto trimestre de 2025. Dichos cambios están registrados en el cuadro de fuentes y usos, un instrumento que, según la Dipres, muestra el origen de los recursos y su aplicación, incluyendo movimientos extrapresupuestarios, flujos de caja y variaciones en activos y pasivos. Es allí donde, de acuerdo con los técnicos, se encuentra la explicación de por qué la proyección de deuda se estabiliza mientras el déficit fiscal efectivo se amplía hasta 2030.
LOS PRINCIPALES ITEMS EN LA MIRA
El primer ítem destacado es el “Otorgamiento neto de préstamos”, que disminuyó en 3,9 billones de pesos entre ambos IFP para el mismo período 2026-2030. Esta partida incluye la entrega de préstamos y su recuperación, principalmente vinculados al sector vivienda, como los subsidios del Fondo Solidario de Elección de Vivienda (DS 49) y los préstamos de enlace del programa de Integración Social y Territorial (DS 19). Juan Ortiz, economista del OCEC-UDP, explica que la mayor recuperación de préstamos tiene relación con ingresos por percibir, una cuenta análoga a la deuda flotante. Fuentes conocedoras de la gestión fiscal agregan que en la ejecución del subtítulo 12 se observa que dicha recuperación no se refleja en la tabla de fuentes y usos, lo que reduce la necesidad de deuda.
Un segundo ítem es el “Flujos de consolidación”, que presenta un menor uso de 5,5 billones de pesos entre los dos informes. Ortiz señala que esta partida incorpora correcciones por condiciones financieras, como la variación del tipo de cambio sobre los stocks de deuda en distintas denominaciones. Dado que no se pueden observar con claridad los factores que explican el cambio, los técnicos consideran que falta transparencia en su desglose.
El tercer elemento relevante son los “Activos del Tesoro”, instrumentos financieros como depósitos a plazo, que aumentaron en 1,7 billones de pesos entre uno y otro IFP. Este ítem opera como una fuente de recursos que reduce la necesidad de emitir deuda.
VISION DE LOS EXPERTOS
Para Patricio Rojas, economista de Rojas y Asociados, es posible cuestionar la factibilidad de recuperar préstamos o de utilizar más activos del Tesoro, pero ello no implica un error premeditado en los cálculos. “Son cosas que se pueden cuestionar, pero no entra en un ambiente de error”, sostiene.
El exministro de Hacienda Ignacio Briones considera que el gobierno “tiene un punto” al señalar la inconsistencia, aunque no logra explicar uno a uno dónde estaría el error. Briones sugiere prudencia y propone que un tercero imparcial, como el Consejo Fiscal Autónomo, realice el análisis. Precisamente, el Ejecutivo ya solicitó la opinión de ese organismo.
Juan Ortiz, por su parte, llama la atención sobre el cambio más notorio entre los IFP: la ausencia de registro de recuperación de préstamos en el informe del tercer trimestre, lo que deriva en una variación significativa. También destaca la dificultad para identificar los factores que explican la modificación en los flujos de consolidación.
Cristina Torres, exdirectora de Presupuestos del gobierno de Sebastián Piñera y académica de la Universidad San Sebastián, entrega una mirada global: “El IFP sincera una situación mucho más deteriorada de lo esperado. La estimación de superar el umbral de deuda aporta un elemento adicional de preocupación a la situación de estrés fiscal, pasando a ser de mayor riesgo dada nuestra regla dual”.
El debate técnico permanece abierto mientras la Dipres inicia la investigación interna y el Consejo Fiscal Autónomo se prepara para emitir su pronunciamiento sobre las cifras y supuestos involucrados.
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
