Un estudio encargado por la Asociación de Bancos e Instituciones Financieras (Abif) a la consultora PwC España advierte que la banca chilena mantiene un excedente de capital regulatorio que podría alcanzar entre 9.645 y 12.950 millones de dólares, en comparación con los estándares internacionales del marco de Basilea III. El informe, de 93 páginas, evalúa las principales divergencias entre la normativa bancaria local y el referente global, centrándose en aquellas disposiciones que tienen efectos cuantificables sobre los requerimientos prudenciales.
CONTEXTO DEL ESTUDIO
El análisis de PwC España identificó que en Chile existe un sesgo conservador en las metodologías de cálculo del riesgo de los activos, tanto del libro de banca como de negociación. Esto se traduce en una mayor densidad de activos ponderados por riesgo (APR) respecto de las jurisdicciones miembros del Comité de Basilea. A este efecto se suman requerimientos regulatorios superiores a los observados en la región.
El gerente general de la Abif, Luis Opazo, señaló que las estimaciones sugieren un exceso por sobre el referente de aplicar Basilea III en el rango de 9.000 a 13.000 millones de dólares. Advirtió que, en la medida que la economía retome su dinamismo, esta situación puede convertirse en una limitante para la expansión del crédito. Opazo agregó que los requisitos de capital deben balancear el objetivo prudencial de solvencia con el desarrollo de mercado, ya que exigencias excesivas implican mayores costos de financiamiento.
ACTIVOS PONDERADOS POR RIESGO
El informe desagrega las estimaciones en dos grandes componentes. El primero, vinculado al cálculo de los APR, concentra la mayor parte del capital que se podría liberar. Según el estudio, manteniendo constante el nivel de requerimientos de capital, el fortalecimiento en la gestión del riesgo de crédito y la reducción de brechas metodológicas en el cálculo de los activos ponderados por riesgo de mercado podrían liberar entre 7.437 y 9.267 millones de dólares, dependiendo del grado de adopción de modelos internos.
Dentro de este ítem, el riesgo de crédito es el que presenta mayor potencial. El documento calculó que superar ciertas limitaciones locales y generar incentivos para avanzar hacia modelos internos permitiría liberar capital regulatorio por un monto de entre 5.948 y 7.778 millones de dólares. La principal brecha normativa identificada es la prohibición del uso del enfoque IRB avanzado, la aplicación inmediata del output floor de 72,5% y la revisión en curso de los criterios para el desarrollo de modelos internos por parte de la Comisión para el Mercado Financiero.
En la práctica, esto implica que el 100% de los bancos en Chile utiliza metodologías estandarizadas, sin distinción por tamaño o complejidad, situación poco habitual entre las jurisdicciones miembros del Comité de Basilea.
En materia de riesgo de mercado, el estudio observa que la normativa chilena continúa basada en Basilea I de 1996, lo que genera cargas de capital elevadas con baja sensibilidad al riesgo. La adopción del Duration Method en lugar del Maturity Method permitiría reducir en un 50% los activos ponderados por riesgo de mercado asociados a ciertos ajustes, equivalente a una liberación estimada de 1.108 millones de dólares. Adicionalmente, la autorización de modelos internos representaría un ahorro de capital de 381 millones de dólares.
REQUERIMIENTOS DE CAPITAL ADICIONALES
El segundo componente analizado corresponde a los requerimientos de capital que exceden los observados en la región. El estudio los agrupa en dos categorías: el cargo por importancia sistémica (D-SIB) y el Requerimiento de Capital Contracíclico (RCC). Sumando ambos, se calcula que representarían aproximadamente entre 2.208 y 3.683 millones de dólares en capital regulatorio adicional.
En relación al cargo D-SIB, el informe señala que la calibración aplicada a los bancos sistémicos domésticos supera la tendencia latinoamericana. El promedio simple de los bancos en Chile alcanza 1,29%, es decir, 0,29 puntos porcentuales sobre la moda regional de 1%, lo que implica aproximadamente 733 millones de dólares adicionales de capital para el sistema.
En cuanto al colchón contracíclico, Chile se posiciona entre las pocas jurisdicciones de la región con un RCC activo del 0,5% y una de las únicas con proyección de alcanzar un nivel neutral del 1%. El nivel vigente implica un requerimiento de aproximadamente 1.475 millones de dólares en capital, monto que se duplicaría al implementarse el nivel neutral previsto por la autoridad.
DECLARACIONES DE LA ABIF
Luis Opazo valoró la norma en consulta de la CMF para revisar la medición de riesgo de mercado y el impulso anunciado para el desarrollo de modelos internos. Sin embargo, precisó que el desarrollo de modelos internos es un proceso complejo cuya implementación no es inmediata.
El estudio también identificó otras brechas y oportunidades de mejora en el marco normativo vigente, de menor magnitud o difícil cuantificación. Por ejemplo, en riesgo de crédito se observan divergencias en carteras de consumo, pymes e hipotecas, con ponderadores conservadores que elevan los requerimientos de capital.
Las estimaciones se basaron en información de los 17 bancos chilenos, utilizando a Europa como referencia para la aplicación de Basilea III en el marco internacional.
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
