Los desembarques marinos en Chile registraron una caída del 27% durante el primer trimestre del año, alcanzando su nivel más bajo desde 2020. Según las Cuentas Nacionales del Banco Central, la actividad pesquera se contrajo un 19% en el período, lo que impactó en el retroceso general de la economía chilena, que fue de 0,5%. La acuicultura, sin embargo, compensó en parte ese resultado con un crecimiento en su producción.
La Subsecretaría de Pesca y Acuicultura (Subpesca) informó que los desembarques totales entre enero y marzo alcanzaron 1.085.752 toneladas, una baja del 27% frente a las 1.485.609 toneladas del año anterior. Esta cifra es un 10% inferior al promedio registrado entre 2020 y 2025, que fue de 1.203.648 toneladas. El informe incluye capturas artesanales, industriales, barcos fábrica, recolectores de orilla y cosechas acuícolas.
CAÍDA DE LA PESCA EXTRACTIVA
La pesca extractiva, que aportó el 61% del total desembarcado, sufrió un fuerte retroceso. Las capturas artesanales e industriales sumaron 615.777 toneladas, frente a 1.040.464 toneladas en el mismo trimestre de 2025. En este segmento, la captura de peces cayó un 41% y la de moluscos un 42%. El jurel y la sardina común, dos especies clave, descendieron un 41% en conjunto: el jurel bajó un 35% y la sardina común un 53%.
El Banco Central explicó que el retroceso de la pesca extractiva se debió a una menor disponibilidad de recursos, en particular sardinas y jurel. En cambio, la acuicultura mostró resultados favorables, con un aumento del 7% en sus cosechas respecto al mismo trimestre de 2025, totalizando 423.891 toneladas.
RÉCORD EN ACUICULTURA
La producción acuícola alcanzó su nivel más alto desde que se tienen registros públicos de Subpesca, iniciados en 1998. El salmón atlántico, que representa casi el 50% del sector, fue el principal motor: cosechó 199.949 toneladas, un crecimiento del 22%. En contraste, el chorito, que aporta el 31% del total acuícola, registró una caída del 13%, con 129.306 toneladas acumuladas a marzo.
El presidente de Sonapesca, Felipe Sandoval, atribuyó la baja en la pesca a factores oceanográficos y climatológicos, especialmente al aumento de las temperaturas del agua, que altera el comportamiento de los peces. Advirtió que el principal problema es la falta de predictibilidad: “Tenemos un esquema de investigación que es poco anticipatorio de los eventos futuros. No podemos predecir con exactitud, pero deberíamos aproximarnos para prepararnos”, señaló. Sandoval agregó que algunas empresas han debido buscar el recurso por sí mismas, y pidió un mayor esfuerzo conjunto con las autoridades.
Por su parte, la presidenta ejecutiva del Consejo del Salmón, Loreto Seguel, destacó que el buen momento de la acuicultura es resultado de una industria innovadora, resiliente y eficiente, con una mirada de largo plazo. Planteó que el desafío para el año es acompañar este liderazgo con políticas públicas modernas que entreguen certezas, fortalezcan la sostenibilidad y permitan proyectar el crecimiento de un sector clave para Chile y sus regiones.
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
