La megarreforma tributaria impulsada por el gobierno de José Antonio Kast ingresó a su etapa más compleja al pasar al Senado, donde la correlación de fuerzas es más ajustada que en la Cámara de Diputados. Los ministros Jorge Quiroz, Claudio Alvarado y José García Ruminot deberán desplegar su capacidad negociadora para asegurar la viabilidad del proyecto.
LOS DESAFÍOS EN LA CÁMARA ALTA
En el oficialismo reconocen que el Senado presenta un escenario más estrecho en materia de apoyos. Pese a ello, confían en contar con al menos 26 votos para aprobar la idea de legislar y salvar el núcleo de la iniciativa. Senadores como Matías Walker, Miguel Ángel Calisto y Alejandro Kusanovic serán determinantes para lograr los respaldos necesarios.
Walker adelantó que votará a favor de la iniciativa en su etapa inicial y destacó que el proyecto parte de un diagnóstico correcto, especialmente en lo que respecta al crecimiento económico y la generación de empleo. Sin embargo, otros parlamentarios de oposición, como Pedro Araya y Karim Bianchi, también han solicitado ajustes a diversas medidas del texto misceláneo.
LOS PUNTOS EN NEGOCIACIÓN
Uno de los aspectos que podría modificarse es la invariabilidad tributaria a 25 años para proyectos superiores a 50 millones de dólares. En el gobierno estudian reducir el plazo a 20 años y elevar el piso mínimo a 500 millones de dólares, tal como lo ha planteado la Democracia Cristiana. También se analiza eximir del pago de contribuciones a propietarios mayores de 65 años, con un límite en el valor comercial de la vivienda que podría oscilar entre 500 y 600 millones de pesos.
La reposición de recursos al Fondo Común Municipal sería otra área de ajuste, con el objetivo de que las municipalidades no deban gestionar año a año esos fondos. Desde el oficialismo reconocen que existe margen para negociar estos puntos sin afectar el corazón de la reforma.
EL GRAN DEBATE POR EL CRÉDITO AL EMPLEO
La creación de un crédito tributario para reducir costos de contratación, con un costo fiscal de aproximadamente 1.400 millones de dólares, se perfila como la batalla central en el Senado. Las críticas transversales apuntan a su alto costo y al bajo impacto en la creación de nuevos puestos de trabajo.
El ministro Quiroz ha defendido la medida como un incentivo clave para generar un shock de crecimiento. No obstante, senadores oficialistas han solicitado acotar su vigencia para disminuir los riesgos fiscales. Una posible salida sería hacerla más transitoria, reduciendo el horizonte de aplicación estimado en el proyecto.
VOCES DEL OFICIALISMO Y LA OPOSICIÓN
Desde Chile Vamos, el jefe de la bancada de diputados de RN, Diego Schalper, valoró la apertura del gobierno a perfeccionar la franquicia Sence durante el trámite en la Cámara. En tanto, el senador PS Gastón Saavedra expresó su disposición a dialogar en materia de desburocratización de permisos, pero rechazó el crédito al empleo por considerar que no genera nuevos puestos de trabajo.
El exsubsecretario de Hacienda Alejandro Weber estimó que el proyecto se aprobará, aunque con ajustes en el margen. Sostuvo que la clave estará en si el gobierno busca una mayoría más amplia que otorgue soporte de largo plazo a la reforma, lo que generaría tensiones en la oposición.
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
