Martín Arrau asumió esta semana como ministro de Seguridad Pública, cargo que había criticado abiertamente a fines de 2024. El ingeniero civil, ex vicepresidente del Partido Republicano, enfrenta el desafío de presentar un plan concreto para combatir la delincuencia y el crimen organizado, una deuda que el gobierno de José Antonio Kast no ha logrado saldar.
CRÍTICAS PREVIAS Y NUEVO ROL
A fines de 2024, Arrau cuestionó en redes sociales la creación del Ministerio de Seguridad Pública, acusando a Chile Vamos de apoyar un nuevo gasto fiscal sin soluciones reales. En esa ocasión, criticó que Chile Vamos respaldara la creación del ministerio, señalando que implicaba “más gastos de tus impuestos” y destacando que Republicanos había votado en contra.
Poco más de 500 días después, Arrau asumió la jefatura de la misma cartera. Su antecesora, María Trinidad Steinert, admitió en una entrevista radial que no existía un plan definido para abordar la crisis de inseguridad. Aunque nadie cuestionó su salida, sí hubo reparos por la falta de experiencia de Arrau en temas de seguridad.
Sin embargo, el nuevo ministro se desempeñó como coordinador del área de Seguridad del Partido Republicano. En ese rol, planteó denuncias sobre el incremento de homicidios, el comercio ilegal y el hacinamiento en las prisiones. Además, fue un fuerte crítico de la gestión del exministro Luis Cordero, a quien acusó de falta de acción. En julio de 2024, Arrau sostuvo que la crisis requería un liderazgo fuerte y acciones concretas, como estar en terreno y enfrentar los problemas de frente.
Arrau era el hombre que Kast tuvo en mente inicialmente para Seguridad Pública, pero consideró el cargo demasiado expuesto. Tras el triunfo electoral, fue designado ministro de Obras Públicas, donde se sentía “como pez en el agua”, según cercanos. Sin embargo, aceptó la petición de Kast de asumir el “fierro caliente” de Seguridad, tras la salida de Steinert y la presión del partido para no ceder la cartera a Chile Vamos.
PRIMERAS ACCIONES EN EL CARGO
En su primer día, Arrau inició sus contactos políticos en la tarde. Se reunió con la presidenta de RN, Andrea Balladares, y con el presidente de la Comisión de Seguridad de la Cámara, Cristián Araya. También conversó con el diputado RN Diego Schalper, quien subrayó la necesidad de definir con claridad la autoridad y la estrategia a seguir. No pudo verse con el senador Karim Bianchi, pero acordaron encontrarse el miércoles siguiente.
Antes de eso, a las seis de la mañana había llegado a Teatinos 220, tras contactar a sus seremis a las 5:30. Se instaló en el piso 4, donde antes operó Cordero, a diferencia de Steinert que prefirió el piso 9. Con un cuaderno y un lápiz, mantuvo extensas reuniones con los subsecretarios Andrés Jouannet y Ana Victoria Quintana, a quienes no aseguró su continuidad.
Posteriormente, se reunió con el general director de Carabineros, Marcelo Araya, a quien ratificó las compensaciones para los funcionarios, y con el director de la PDI, Eduardo Cerna. A ambos solicitó incrementar la presencia policial en las calles. También recibió al director nacional de Gendarmería, Rubén Pérez, y al director del Cicpol, general Juan Francisco González.
EL PLAN DE SEGURIDAD PENDIENTE
Por ahora, Arrau ha pedido “números y plazos; fechas y costos” a sus equipos, revisando los proyectos dejados por Steinert. El Senado citó al ministro para el martes 2 de junio, un día después de que Kast pronuncie su primera Cuenta Pública, en una sesión especial sobre seguridad.
Una de las interrogantes que rodean la gestión de Arrau es si el gobierno cuenta con un plan de seguridad. Desde el Ejecutivo aseguran que, desde inicios de abril, existe un documento con siete ejes estratégicos: combate al crimen organizado y terrorismo, recuperación territorial, prevención integral del delito, fortalecimiento policial, análisis criminal y coordinación con municipios, seguridad privada y sociedad civil, y nuevos desafíos ministeriales. El plan incluye seis nuevos proyectos de ley, entre ellos el castigo de incivilidades, un registro de vándalos, el fin de la puerta giratoria internacional y una reforma a Carabineros con mejoras salariales.
Sin embargo, la falta de apoyo político y comunicacional a Steinert generó dudas. Se menciona que Kast le pidió al exdiputado Darío Paya reforzar un equipo de crisis, pero la exministra no logró visibilizar los avances. Su gran apuesta era presentar el plan en una sesión especial de la Cámara de Diputados el 11 de mayo, pero la atención mediática se centró en la discusión de la megarreforma tributaria.
AGENDA LEGISLATIVA
Arrau solicitó al senador Karim Bianchi sus prioridades legislativas. Estas incluyen un proyecto de aplicación que unifique números de emergencia, geolocalice llamadas y permita grabaciones como medio de prueba; una iniciativa para mejorar la seguridad de trabajadores en hospitales; y el perfeccionamiento del proyecto de juicio en ausencia.
“La seguridad requiere acuerdos amplios”, afirmó Arrau esta semana en redes sociales, en un tono muy distinto al que usó en campaña. El desafío es convertir esas palabras en acciones concretas que salden la deuda pendiente de Kast.
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
